La gozadora del dolor

Garbalosa, Graziella

184 pages - In Spanish
Edición Crítica, Notas y Comentarios
Catharina Vallejo
ISBN: 978-987-1136-69-8
Library of Congress Control Number: 0

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Actriz, cantante, prolífica poeta y prosista, Graziella Garbalosa (La Habana, 1896-1977) es un caso extraordinario en el ambiente artístico cubano en cuanto sus actividades de vanguardia social y literaria durante el primer tercio del siglo XX.
Pese a su fuerte presencia en el ambiente cultural, y quizás a causa de sus peregrinaciones entre dos patrias, hay pocas referencias suyas en la historia literaria.
Sus obras evidencian gran conciencia de experimentos narrativos, muy de la época vanguardista y notable para una mujer, en las que explora la textualización -y de ahí la apropiación- del cuerpo femenino. Su escritura es tanto más atrevida cuanto se recuerda que el sentimiento erótico estaba vedado a las mujeres «honradas» hasta bien entrado el siglo XX.
Casada y con una hija, en 1920 publica un volumen de poesías, La juguetería del amor.

Su primera novela, La gozadora del dolor (La Habana, 1922), publicada cuando la autora ya se había separado de su marido, se encuadra en los melodramas de la época y presenta un fuerte emocionalismo, polaridad moral, trama intensa y exagerada. Es una retórica de extremos, y la novela usa escenas de graficidad sensual y realista para presentar su tesis acerca del goce del placer erótico como acto material que conduce al dolor, el horror y, en última instancia, a la tragedia extrema.
Involucrada en actividades de protesta política alcanza a publicar El relicario. Novela de costumbres cubanas (1923) antes de partir al exilio en México, donde publica la novela Una mujer que sabe mirar (1927). Vuelta a Cuba en 1928 publica otra novela Más arriba está el sol (1931).

A partir de entonces vive entre Cuba y México y viaja por Estados Unidos y Europa (Holanda, Bélgica, Francia, España), ofreciendo sus recitales escénicos y publica, en México, varios otros volúmenes de carácter literario: Narkis. Diez leyendas y cuentos, antiguos y modernos en versos clásicos y libres (1948), primorosamente ilustrado; una Tragicomedia en tres actos y un prólogo titulada Los momentos de Reina Vida (1955), y Charlas en el penthouse (1955), entre otro.
Durante su vida publica artículos, poemas y crónicas sobre una amplia gama de temas culturales y políticos en los mayores diarios en México y en Cuba (El Diario de la Marina, Bohemia, Social, Carteles), y mantiene correspondencia y amistad con Ernest Hemingway, Juan Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Diego Rivera, Gerardo Murillo, Tina Modotti, y José Carlos Mariátegui.

Después de la revolución del 1959 mantiene su residencia en Cuba, donde fallece en 1977 a la edad de 81 años.

Esta edición, con prólogo y notas de Catharina Vallejo, constituye un excelente material para los estudios tanto de narrativa Hispanoamericana de inicios del Siglo XX como de aquellos que estudien la evolución del status de la mujer, a partir de fines del siglo XIX, tanto en España como en Hispanoamérica. Por su retrato del ambiente artístico de vanguardia y las referencias a numerosos escritores y escritoras europeas, la novela es de interés para los estudiosos de la literatura comparada. Sus lazos con la novela erótica-naturalista de la España de principios del siglo XX la coloca en el campo de la literatura hispánica transatlántica, especialmente dadas las relaciones entre Cuba y la metrópoli.
Graziella Garbalosa
(La Habana, 1896-1977)
Actriz, cantante, prolífica poeta y prosista, es un caso extraordinario en el ambiente artístico cubano, sobre todo en cuanto sus actividades de vanguardia social y literaria durante el primer tercio del siglo XX.
Pese a su fuerte presencia en el ambiente cultural, y quizás a causa de sus peregrinaciones entre dos patrias, se encuentran pocas referencias a su obra en la historia literaria.
A partir de 1917 comienza a publicar en las revistas literarias de La Habana, y para 1918 inicia giras por el país con una presentación escénica de canciones y poesías de su propia creación.
Casada y con una hija pequeña pero separada de su marido, en 1920 publica un volumen de poesías, La juguetería del amor .Ya desde su primera obra evidencia una conciencia de los diferentes aspectos de la sensualidad y su representación textual.Clara participante del incipiente movimiento vanguardista en Cuba durante los años veinte, que presentaba una conciencia de su propio quehacer, así como experimentos creativos de toda clase, evidenciados en las revistas de la época.Entre éstas se destacan Social (en la cual colaboraba Graziella Garbalosa de manera activa entre 1917 y 1924), Bohemia y Fígaro.
Su primera novela, La gozadora del dolor (La Habana, 1922), es seguida por El relicario.Novela de costumbres cubanas (1923).
Sus actividades de protesta política motivan su partida repentina para un exilio en México en 1926, donde publica la novela Una mujer que sabe mirar (1927).Regresa a Cuba en 1928 y allí publica su última novela Más arriba está el sol (1931).
A partir de entonces vive entre Cuba y México.En los años treinta y cuarenta también viaje por Estados Unidos y Europa (Holanda, Bélgica, Francia, España), ofreciendo sus recitales escénicos.Disminuyen sus actividades literarias, aunque publica más tarde, también en México, varios otros volúmenes de carácter literario: Narkis.Diez leyendas y cuentos, antiguos y modernos en versos clásicos y libres (1948), primorosamente ilustrado; una Tragicomedia en tres actos y un prólogo titulada Los momentos de Reina Vida (1955), y Charlas en el penthouse (1955).
Todas sus obras evidencian una gran conciencia de experimentos narrativos muy de la época vanguardista, y notable para una mujer.
En todas sus obras explora la textualización –y de ahí la apropriación– del cuerpo femenino.
Su expresión escritural es tanto más atrevida cuanto se recuerda que el sentimiento erótico en tanto experiencia propia estaba vedado a las mujeres «honradas» hasta bien entrado el siglo XX.
Durante toda su vida publica artículos, poemas y crónicas sobre una amplia gama de temas culturales y políticos en los mayores diarios en México y en Cuba ( El Diario de la Marina , Bohemia , Social , Carteles ).
Mantiene correspondencia y amistad con grandes figuras intelectuales y artísticas de la vanguardia, como Ernest Hemingway (con quien conversaba durante su estancia en el hotel Ambos Mundos I de la capital cubana ) , Juan Antonio Mella (con quien compartía el exilio en México), Rubén Martínez Villena , Diego Rivera (quien le comenzó la pintura de un retrato que quedó incompleto), Gerardo Murillo , Tina Modotti , y José Carlos Mariátegui (éste publicó en su revista limeña Amauta una reseña de Una mujer que sabe mirar ).
Después de la revolución del 1959 mantiene su residencia en Cuba, donde fallece en 1977 a la edad de 81 años.