Santos Vega

Ascasubi, Hilario

276 pages - In Spanish
Edición anotada

ISBN: 987-1136-22-6
Library of Congress Control Number: 0

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Con una primer versión corta, publicada en Montevideo en 1850, el Santos Vega de Ascasubi es el primer antecedente serio de la poesía gauchesca rioplatense.
Su lenguaje y calidad poética constituyen, sin duda, el seguro antecedente del Martín Fierro de José Hernández, al que supera en muchas ocasiones.
Recuperar para el público lector moderno esta obra ha sido un placer hoy como lo fue en 1872 para su primer editor, tal como se desprende de su prólogo que creímos útil incluir aquí.
Si a partir de su fácil disponibilidad el Santos Vega ingresa a los Syllabus universitarios junto al Martín Fierro sentiremos cumplida nuestra misión de editores.

Del prólogo a la primer edición
- Paris - 1872

Las poesías que damos al público son una verdadera novedad del nuevo mundo, y una pintura al natural del estado íntimo de una sociedad no estudiada, pintoresca, llena de vida, que siente y se expresa en un lenguaje peculiar.
Esas poesías son más bien la poesía (si la gramática lo permite) de todo un pueblo, el pueblo argentino, pero no el que se asila en las ciudades y remeda los usos y costumbres de la Europa, sino del que habita las campañas y deja volar independiente su imaginación, ya al hacer surcos con el arado en una tierra virgen, o ya apacentando los rebaños bravíos montado en potros indómitos.

La originalidad del teatro, de los hábitos y de los tipos que constituyen el movimiento dramático de la obra, ha aconsejado al autor el poner al pie de cada página las notas que explican el sentido técnico, por decirlo así, de cada una de las voces de los gauchos algo civilizados ya, como presumía serlo Santos Vega, el recitador en este poema. El uso de este lenguaje, ajeno en muchas voces y modismos al idioma de la literatura española, es indispensable y requerido para revelar los secretos y los hábitos de la vida de las campañas argentinas, que el autor se ha propuesto sacar al conocimiento y examen de la crítica; porque en los pueblos, lo mismo que en los individuos, el estilo, el lenguaje, los modismos, son la parte más profunda, más homogénea, más explicativa de su ser. Los inconvenientes que esta circunstancia puede ofrecer a los que no estén familiarizados con esos modismos del lenguaje del gaucho serán salvados por las notas que hallarán en cada página de la obra, las que contendrán la acepción analítica y práctica de todas las palabras que vayan en bastardilla en el cuerpo del poema; y aun de todas las que sean ajenas al diccionario español.

El gaucho es conocido nada más que de nombre, o por relaciones imperfectas. Hay de él un tipo convencional, pero no un verdadero retrato de su naturaleza altanera, libre, arrojada y generosa a la vez. Actor principal en la lucha de la independencia y en las guerras civiles subsiguientes, es soldado y pastor; y, como que pertenece a un pueblo democrático, se interesa y toma parte en las cuestiones sociales, y se alista, según sus instintos, bajo las banderas que le son simpáticas. La patria es antes que todo la pasión dominante del gaucho argentino, y con ella se dividen su amor al caballo y la mujer, a quienes él poetiza sin saberlo.

Esta personalidad es la que se revela toda entera intus et in ente en las poesías del señor Ascasubi, que tenemos la fortuna de dar a luz. Ellas no son bien conocidas todavía aún fuera del país del autor, sin embargo de ser allí muy populares y de haber llamado la atención de literatos americanos pertenecientes a las Repúblicas del Río de la Plata.



Nuestra edición se basa en la primera edición completa, impresa en Paris por Paul Dupont en 1872.
Incluye las notas originales del autor, amén de más de 500 notas lexicográficas, ubicadas convenientemente al pié de página y pensadas para ayudar al lector moderno a comprender el sentido exacto del texto sin distracciones.

Las notas fueron realizadas a través de un trabajo exhaustivo de investigación que comprendió lecturas comparadas de:
  • Ramón R. Capdevila 1700 refranes, dichos y modismos (región central bonaerense), Ed. Patria, Bs. As. 1955;
  • Emilio Solanet Pelajes Criollos, Ed. Kraft, Bs. As. 1955; and
  • Tito Saubidet Vocabulario y refranero criollo, Ed. Kraft, Bs. As. 1943
  • Eleuterio F. Tiscornia Edición crítica de Poetas Gauchescos, , Ed. Losada, Bs. As, 1940
  • José Gobello Ascasubi lexicógrafo, Marcelo Oliveri Editor, Bs. As. 2003
  • Juan Carlos Guarnieri, Diccionario del leguaje campesino rioplatense, Editorial Florencia & Lafon, Montevideo 1968
  • Daniel Granada, Vocabulario rioplatense razonado, Imprenta Rural, Montevideo 1890

Hilario Ascasubi - (180 -1875)

Escritor argentino cuya vida tiene mucho de novela y de poema a la vez, nació en una carreta, estando su madre de viaje, el 14 de enero de 1807 en la localidad de Fraile Muerto, luego de Bell Ville, Provincia de Córdoba. Era hijo del comerciante español don Mariano Ascasubi y de doña Loreta de Elía, argentina.
Ingenioso y andariego desde la adolescencia, viaja infatigablemente y ejerce los más diversos oficios. A los doce años parte enganchado en un buque con destino a la Martinica, para luego pasar a EE.UU donde vivió hasta 1822.
Entre 1824 y 1825 trabaja como impresor en Salta, enrolado luego como militar pelea en la guerra contra el Brasil y enfrentando a Rosas, a las órdenes de Lamadrid y Lavalle. Apresado a fines de 1830 por la policía de Rosas, en 1832 escapa a Montevideo.
Durante veinte años trabaja como panadero y se hace de una sólida fortuna, que le permite ayudar a muchos compatriotas en desgracia y contribuir a costear expediciones de generales unitarios.
Fue en Montevideo donde Ascasubi sigue la tradición iniciada por Bartolomé Hidalgo y escribe y publica sus primeros poemas gauchescos emprendiendo una eficaz carrera de payador político y libelista, que tuvo como blanco de sus ataques la figura de Rosas y el rosismo.
En 1833 publicó (muy inspirado en “Diálogo patriótico interesante”, de Hidalgo) un diálogo entre los gauchos orientales Jacinto Amores y Simón Peñalva, quienes hablan sobre las fiestas cívicas celebradas ese año en Montevideo. Desde entonces y hasta 1851 realizó una perseverante campaña contra el rosismo, bajo diversos seudónimos, aunque predominó el de Paulino Lucero.
En 1846 bajo el seudónimo de Paulino Lucero publica sus poemas, que son muy bien recibido por la crítica. Al pronunciarse Urquiza contra Rosas, Ascasubi se incorpora al Ejército Grande como ayudante de campo, luego como su edecán, para ser ascendido a coronel después de la batalla de Caseros. Ascasubi no solo pelea como militar sino que continúa escribiendo para animar y entretener a los soldados con rotundo éxito.
Toda la obra de este período fue recopilada en dos volúmenes bajo el título de “Trobas de Paulino Lucero
Es en los poemas de Paulino Lucero donde Ascasubi logra maypor expresividad, destacándose el poema “La Refalosa”, en el cual un mazorquero le cuenta al gaucho Jacinto Cielo el tormento y degüello a que son sometidos los unitarios apresados.
Cuando Buenos Aires se separa de la Confederación, Ascasubi ataca a Urquiza con prosas y poesías gauchescas, firmando con el seudónimo de Aniceto el Gallo, en un periódico unipersonal titulado “Aniceto el Gallo; Gaceta Joco-Tristona y Gauchi-Patriótica”, que alcanzó catorce números y un boletín entre 1853 y 1859.
En 1860 es enviado a París en calidad de diplomático, y vive alternativamente entre Buenos Aires y Europa, donde cultiva la amistad de celebridades literarias y políticas, amén de mantener una activa correspondencia con importantes figuras en el Plata. En uno de sus viajes lleva desde el Río de la Plata a Francia un sauce llorón y, cumpliendo con el voto expresado por su amigo Alfred de Musset, lo coloca en el cementerio donde reposan sus restos.
En 1871 en París prepara la edición de sus obras, terminando y completando el “Santos Vega, o Los Mellizos de la Flor, cuya primera versión había publicado en Montevideo hacia 1850.
Las obras completas de Ascasubi aparecen en 1872 coleccionadas por el autor en 3 volúmenes. Poco después retorna a la patria, falleciendo en la capital el 17 de noviembre de 1875.
Cronológicamente Ascasubi es el primero de los grandes poetas gauchescos y su labor abre el camino al “Fausto” (1866) , de Estanislao del Campo y al “Martín Fierro” (1973), de José Hernández.