Sab

Gomez de Avellaneda, Gertrudis

186 pages - In Spanish
Cover image: Mulato (oil on paper) - Víctor Uhthoff 2008 - by permission of Galería Tataya S. de R.L. de C.V.
Edición Crítica, Notas y Comentarios
Ivan A. Schulman
ISBN: 978-1-934768-38-9
Library of Congress Control Number: 2010942923

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Gertrudis Gómez de Avellaneda (1814-1873) nació en Cuba y dividió su vida entre España y su isla nativa.
Autora original de novelas, cuentos y teatro, escribió la primera novela cubana, Sab (1836-1841), sobre la institución de la esclavitud en su país nativo.
Sab es una novela con un mensaje moderno: en sus argumentos y subtemas la autora, ganadora de premios durante su activa vida literaria, defiende los principios de libertad, igualdad humana, los derechos de la mujer en una narración de tono romántico pero con un mensaje de vigencia contemporánea para nuestro mundo violento de violaciones humanas.
La primera edición de esta obra (1841), publicada en España, fue censurada por el gobierno colonial de la isla. Los ejemplares, después de su llegada al Puerto de La Habana, se retuvieron en la Real Aduana de Cuba por tener, según el Censor oficial, «doctrinas subversivas del sistema de esclavitud de esta isla». Sin embargo, la mayoría de la crítica moderna en torno a esta obra de Avellaneda ha resistido clasificarla como «novela anti-esclavista».
Con la idea de rectificar esta noción, en el prólogo a esta nueva edición de Sab, se exploran en detalle los elementos anti-esclavistas de la obra, reconociendo al mismo tiempo que la voz de la autora es del «centro», es decir de la metrópoli, y por lo tanto en su discurso hay elementos en armonía con la sacarocia cubana que defendía el sistema de esclavitud en Cuba. Lo que resulta de esta duplicidad es una novela de dos caras, una narración con cavilaciones y contradicciones sobre las cuestiones de raza, color, blanqueamiento, esclavitud, y mujer escrita con un discurso transgresor enraizado en la realidad cubana del siglo XIX.
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Camagüey; 23 de marzo de 1814 - Madrid; 1 de febrero de 1873
escritora y poetisa cubana.
Considerada en su tiempo como una de las mejores expresiones del movimiento romántico, actualmente su obra sigue siendo de interés.
Consciente según ella misma expone en una carta autobiográfica –firmada en Sevilla el 23 de julio de 1839– de haber «nacido en una posición social ventajosa: que mi familia materna ocupaba uno de los primeros rangos del país, que mi padre era un caballero y gozaba toda la estimación que merecía por sus talentos y virtudes, y todo aquel prestigio que en una ciudad naciente y pequeña gozan los empleados de cierta clase», pasó su niñez en Camagüey (entonces Santa María de Puerto Príncipe) hasta 1836, cuando parte con su familia hacia Europa.
Luego de recorrer el sur de Francia la familia se establece por un tiempo en Burdeos para finalmente pasar a La Coruña, España. De La Coruña pasó a Sevilla, donde publicó versos en varios periódicos bajo el seudónimo de La Peregrina.
En 1839 conoce a Ignacio de Cepeda y Alcalde, joven estudiante de Leyes con quien vive una intensa relación amorosa, aunque nunca correspondida en el grado que ella le exige. Para él escribió una autobiografía y gran cantidad de cartas que fueron publicadas a la muerte del destinatario y donde la escritora refleja sus sentimientos más íntimos.
En 1840 visita Madrid donde traba amistad con literatos y escritores de la época. Al año siguiente publica su primera colección de poemas y comienza la serie de novelas, la más famosa Sab (1841) considerada la primera novela abolicionista. Después de los éxitos líricos vinieron los triunfos dramáticos. Su primera obra estrenada en Madrid en 1844 fue Munio Alfonso, la cual fue inicio de su gran fama como dramaturga.
También ese año conoce al poeta Gabriel García Tassara. Entre ellos nace una relación que mezcla amor, celos y orgullo. Tassara desea conquistarla quizás por vanidad, pero no quiere casarse con ella. Dice estar enfadado por su arrogancia y coquetería, y escribe versos donde la acusa deegolatría, ligereza y frivolidad. Finalmente Avellaneda se rinde, pero ese hombre poco después casi la destroza. Termina embarazada, soltera y abandonada, en un Madrid de mediados del siglo XIX.
En un arranque de pesimismo escribe «Adiós a la lira», una despedida de la poesía pensando que es su final como escritora.
En abril de 1845 nace su hija Maria, o Brenilde como la llama ella. Muy enferma la pequeña muere a los siete meses. Durante ese tiempo escribe a Cepeda: «Envejecida a los treinta años, siento que me cabrá la suerte de sobrevivirme a mí propia, si en un momento de absoluto fastidio no salgo de súbito de este mundo tan pequeño, tan insignificante para dar felicidad, y tan grande y tan fecundo para llenarse y verter amarguras.» Las cartas a Tassara resultan escalofriantes: le pide que vea a su hija antes de que muera, para que la niña pueda sentir el calor de su padre antes de cerrar los ojos para siempre.
Tassara no responde y Brenilde muere sin que su padre la conozca.
En 1846 Gertrudis Gómez de Avellaneda se casa con don Pedro Sabater, quien al poco tiempo enferma y apenas un año después muere.
Ya viuda en 1850 realiza una segunda edición de sus poesías. Movida por el éxito de sus producciones y acogida tanto por la crítica literaria como por el público en 1854 presentó su candidatura a la Real Academia Española pero por criterios de la época el sillón otorgado a un hombre.
En 1858 estrenó su drama Baltasar cuyo triunfo superó los éxitos anteriores y compensó parcialmente las contrariedades. En 1856 se casó nuevamente, esta vez con un influyente político, don Domingo Verdugo.
Con él realizó un viaje por el norte de la Península y después de 23 años de ausencia regresó a Cuba en 1859.
Vivió en Cuba unos cinco años. «Tula», como era conocida afectuosamente por el pueblo, fue celebrada y agasajada por sus compatriotas.
En una fiesta en el Liceo de la Habana fue proclamada poetisa nacional.
Por seis meses dirigió una revista en la capital de la Isla, titulada el Álbum cubano de lo bueno y lo bello (1860).
A finales de 1863 la muerte de su segundo esposo, Gertrudis Gómez de Avellaneda acentuó su espiritualidad y entregándose a una severa devoción religiosa.
En 1864 partió de Cuba para los Estados Unidos, y de allí pasó a España.
En 1865 fija su residencia en Madrid donde murió el 1 de febrero de 1873 a los 58 años de edad.
Sus restos reposan en el cementerio de S. Fernando de Sevilla.

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José Martí on Avellaneda

«La Cubanidad de la Avellaneda» by Antonio Martínez Bello