A fuego lento

Bobadilla,Emilio (Fray Candil)

200 pages - In Spanish
Annotated Edition

ISBN: 987-1136-34-X
Library of Congress Control Number: 0

Printed copy: U$ 20.00.-  add to cart
Evaluation copy: U$ 13.00.-  add to cart
Online access: U$ 9.99.-  add to cart

Publicada en 1903 A fuego lento tiene todos los elementos para ser considerado un roman à clef: su primera parte transcurre en algun lugar caribeño que bajo el despectivo nombre de Ganga mal oculta la identidad de la ciudad Colombiana de Barranquilla, donde Emilio Bobadilla residiera algunos meses de 1898 y de donde salió peleado con todo el mundillo literario. Su posterior expulsión del país por el presidente José Manuel Marroquín (1827-1908) no contribuyó precisamente a apaciguar su ánimo, de ahí que respondiera a los ataques como mejor sabía: escribiendo.

El cuadro que traza es esperpéntico y Bobadilla, enrolado en el positivismo, no desperdicia la ocasión para basarse en las tesis lombrosianas y resaltar irónicamente todo lo que ve.

A fin del siglo XIX Barranquilla había pasado vertiginosamente de pobre asentamiento ribereño a puerto principal de Colombia. Pese al analfabetismo, las revoluciones y el ir y venir de las facciones políticas, para los exaltados locales merecía calificativos altisonantes como «La Nueva York de Colombia», «La Nueva Barcelona», «La Nueva Alejandría». Tenía varios cines, e incluso las compañías de ópera italianas y las de teatro españolas se presentaban allí antes de emprender giras al interior del país.

A ese lugar azotado por aguaceros de prodigio, calores pegajosos y sensualidad que no se calma nunca llega el doctor Eustaquio Baranda, un exiliado dominicano que ha estudiado medicina en París. Como proviene de una civilización refinada resulta atractivo para las notabilidades locales, las mismas que no tardan en buscar su caída despechadas por su aparente frialdad y por el hecho de que el doctor ha conquistado los favores de Alicia, una atractiva y sensual mestiza apetecida por uno de los prohombres lugareños

Esta circunstancia lo obliga a volverse a París «con Alicia«, donde transcurren la segunda y tercera parte.

Allí los excesos tropicales se transforman en explosiones ocultas: el apetito social de Alicia «exaltado por el dinero y las joyas y bajo la influencia provinciana y de mal gusto de los antiguos conocidos de Ganga, tambien emigrados a París« frustran el deseo del doctor de ser un parisino más, lo que termina por enfermarlo y provocar su muerte a pesar de la presencia balsámica de «la otra», una francesa fina, culta, delicada y distinguida a la que el doctor Baranda renuncia por no tener el valor de separarse de Alicia. Así muere «a fuego lento», y de ahí el título de la novela.

La pluma de Bobadilla es ágil y movida, y hace hincapié en la descripción tragicómica «muy rara en 1903 entre los escritores Latinoamericanos« de las extravagancias de un paisaje sumido en soles y humedad que todo lo corrompen. El deseo carnal se respira constantemente y la piel de los personajes exuda una indisimulable barbarie tropical precursora de la narrativa Latinoamericana moderna.
1862 – 1921
Escritor, periodista y crítico cubano

Nacido a unos 200 kilómetros al este de La Habana, por avatares políticos de su familia —el padre fue concejal y profesor universitario— a sus siete años tuvo que emigrar en un recorrido que incluyó Baltimore, Veracruz, Madrid y otra vez La Habana.
Estudió Derecho en la Universidad de la Habana mientras hacía colaboraciones periódicas en El Amigo del País.
Fue director de los semanarios satíricos El Epigrama (1883) y El Carnaval (1886),  además de escribir en Habana Cómica, Revista Habanera, El Museo, La Habana Elegante, Revista Cubana, El Radical, El Fígaro, La Lucha.

En 1887 trasladado a Madrid. se graduó de Doctor en Derecho Civil y Canónico (1889) en la Universidad Central.
S us trabajos aparecieron en Madrid Cómico, El Liberal, El Imparcial, La Lectura, Nuestro Tiempo, La Esfera.
Su famosa polémica con el crítico español Leopoldo AlasClarín” terminó en un duelo el 21 de mayo de 1892 con ribetes novelescos: según Clarín batirse con Fray Candil “sería coser y cantar”, pero el combate se suspendió cuando Bobadilla le produjo dos tajos a Alas, uno en la boca y otro en el brazo. Se cuenta que al terminar, Bobadilla cantaba. Ante la recriminación de un asistente la respuesta de Fray Candil fue: “el pronóstico de Clarín se ha cumplido, a él lo están cosiendo, mientras yo canto”.

Al estallar la guerra del 95 se unió en París a los emigrados cubanos. Viajó por Holanda, Italia, Bélgica, Dinamarca, Inglaterra, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Panamá, Nicaragua
En París colaboró en La Nouvelle Revue, La Revue Bleue, Le Figaro, La Revue de Revues, La Renaissance Latine y Le Gil Blas. Colaboró además en Athenaium, de Londres, La Prensa Libre, de Viena, y en La Estrella de Panamá.

En 1909 volvió a Cuba por dos años. Fue nombrado cónsul de Cuba en Bayona y más tarde en Biarritz. Era miembro de la Academia de la Historia de Cuba y de la Academia Nacional de Artes y Letras.

Dejó inéditos los libros La ciudad sin vértebras y De canal en canal, y su bosquejo cómico-serio en un acto y en prosa, Don Severo el literato. Su novela A fuego lento fue traducida al francés en 1913 por Glorget. Escribió varias obras teatrales que no fueron impresas, pero sí representadas. Utilizó los seudónimos Pausanias, Perfecto y otros.