La Cautiva

Echeverría, Esteban

116 pages - In Spanish
Edición anotada

ISBN: 987-1136-11-0
Library of Congress Control Number: 0

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...«Fué, por lo demás, el primer poeta argentino, propio, regional, nuestro. Nuestro, por la deliberada orientación que se trazó; por la musa que inspiró sus cantos; por el romanticismo de que están empapados y por el perfume de endecha que vaga en toda su obra, desde las candorosas estrofas A la Bella Porteña hasta las metálicas rimas de La Cautiva, llamada por Sarmiento La Eneida argentina, No por excesivo amor amor a Byron, que gustaba poner en escenarios grandiosos y enigmáticos a los héroes de sus romances, sino por puro espíritu nacional, cantó al Desierto; y de él puede decirse, como el más perdurable de los elogios, que, conquistador a su modo, incorporó la pampa a los dominios de la belleza argentina¿€_ Mirábasela hasta entonces con la natural hostilidad que sugería el desierto, cuna, albergue, hospedaje y refugio del enemigo común; pero él supo encontrar las bellezas que encierra y cantó a esa pampa nuestra, que se dilataba pagana y estéril, amplia, interminable, larga y ancha, como un enorme bostezo de los Andes¿€_

Y cantó las mañanas, cuando las lomadas suaves adquieren sonrojos de doncella bajo la coloración de las auroras nacientes; y cantó los medios días tropicales, cuando el sol cae sobre la tierra como garúa de plomo hirviente; y cantó las tardes, cuando el crepúsculo juega la danza de las sombras sobre el magno escenario de las llanuras; y cantó esas noches mudas y solemnes, en que las estrellas perecen agrandarse como pupilas absortas en la contemplación de tanto silencio; y cantó al gaucho, adivinando lo que había de tierno en el alma de ese errante trovador de poncho y puñal; y hurgando más y más en los tesoros de la nativa belleza virgen, cantó al indio, última encarnación de una raza que moría¿€_

Fué el primer poeta nuestro, y en su lira, como en la ingenua guitarra de nuestros paisanos, atárase a justo título un puñado de cintas argentinas»¿€_


Belisario Roldán

Palabras en ocasión del centenario de Esteban Echeverría, citadas por Enrique de Vedia en «El Arte de Leer» (Angel Estrada, 2a ed. - 1912)
Esteban Echeverría
1805 - 1851
Escritor Argentino perteneciente a la influyente generación del ’37.
Inició sus estudios en el Colegio de Ciencias Morales; abandonándolos a fines de 1823, a pesar de haber sido estudiante aplicado.
En 1824 viaja a Europa para completar su educación.
En París (1825-1830) sigue los cursos más variados, se familiariza con las tendencias literarias e ideológicas en boga, forma una sólida cultura de carácter enciclopédico y se asimila infinidad de obras en francés e inglés. Con ese importante bagaje retorna a Buenos Aires.
Introduce en el Plata el romanticismo literario, suscitando una fecunda renovación, y formula la doctrina del liberalismo político, impregnado de altas preocupaciones sociales y pedagógicas.
En 1831 publica sus primeros versos en diarios porteños. En 1832 aparece anónimamente su poema Elvira. La indiferencia con que se le recibe contrasta con el desbordante entusiasmo y la cálida simpatía que suscitan después los Consuelos (1834) y sus Rimas (1837), donde inserta la Cautiva, su mejor obra en verso.
En 1837 se abre el Salón Literario en la librería de don Marco Sastre, el futuro educacionista y autor de Temple Argentino. En el Salón se leen trabajos, se diserta y discute. Echeverría es uno de sus grandes animadores.
Cuando Rosas clausura del Salón, Echeverría funda una sociedad secreta, la Asociación de Mayo, a la manera de la Joven Italia, de Mazzini. La Asociación tiene filiales en las provincias de Córdoba, Tucumán y San Juan. En sus filas militan la mayoría de los hombres que volvieron a organizar la República después de Caseros, incluyendo a Juan Bautista Alberdi quien a su debido tiempo enfrenta al Dogma Socialista de Echeverría (publicado en el Indicador, de Montevideo, en 1839 y reeditado en 1846) sus Bases y puntos de partida para la organización política de la República de Argentina (publicadas por primera vez en Chile en 1852).
Finalmente triunfan en los hechos las ideas de Alberdi, que son plasmadas en la Constitución Argentina de 1853, aunque muchos íntimamente sigan añorando los postulados románticos de Echeverría.
De su producción literaria en prosa cabe mencionar especialmente su espléndido cuento realista El matadero, el primero en su género escrito en el Plata, y su Manual de Enseñanza Moral para las escuelas primarias (1846).
Desde la adolescencia tiene que luchar contra la enfermedad. Sufre continuamente de los nervios y lo persigue su afección cardíaca. Su salud se agrava considerablemente en 1851. Una dolencia pulmonar lo lleva a la tumba en Montevideo el 19 de enero de dicho año. Las obras completas de Echeverría fueron compiladas por su entrañable amigo, don Juan María Gutiérrez, en Buenos Aires (1870-1874).