El matadero
y
Apología del Matambre

Echeverría, Esteban

52 pages - In Spanish


ISBN: 987-1136-09-9
Library of Congress Control Number: 0

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(de la Contratapa)
El Matadero traza una escena característica de la terrible época de la Argentina previa a su institucionalización como República democrática.
Esteban Echeverría transportándonos al lugar y a la época nos hace asistir a ella, y vivir el clima de opresión contra el cual luchó, y que finalmente fuera derrocado por Urquiza para dar lugar al proyecto de país que soñaban Alberdi, Mitre y Sarmiento, entre tantos otros.

El Matadero nació, pues, como un panfleto político. Sin embargo la calidad de su prosa le ha hecho trascender su propósito original y convertirse en una joya útil para el estudio de las costumbres que constituyen el alma de la historia.
En su momento la crítica observó que estas páginas no fueron escritas para publicarse, por la precipitación y el desnudo realismo de su redacción. Curiosamente en ese defecto se basa su mayor virtud, al adelantar a su autor en el tiempo y salvar su obra de los vaivenes de la moda.
Echeverría para esta «nouvelle» (quizás sería más preciso llamarlo cuento largo) al decir de su amigo Juan María Gutiérrez «se asemeja a un pintor que abre su álbum para consignar en él con rasgos rápidos y generales, las escenas que le presenta una calle pública para componer más tarde un cuadro de costumbres en el reposo del taller».

Esta línea de este pensamiento nos resultó tentadora, e incluimos en esta edición la elegante y ocurrente Apología del matambre. Porque si los croquis pictóricos son valorados porque permiten traslucir el genio del autor, la Apología del matambre pinta al Echeverría, autor del Dogma Socialista y simultáneamente amigo de Juan Bautista Alberdi, de cuerpo entero.
Esteban Echeverría
1805 - 1851
Escritor Argentino perteneciente a la influyente generación del ’37.
Inició sus estudios en el Colegio de Ciencias Morales; abandonándolos a fines de 1823, a pesar de haber sido estudiante aplicado.
En 1824 viaja a Europa para completar su educación.
En París (1825-1830) sigue los cursos más variados, se familiariza con las tendencias literarias e ideológicas en boga, forma una sólida cultura de carácter enciclopédico y se asimila infinidad de obras en francés e inglés. Con ese importante bagaje retorna a Buenos Aires.
Introduce en el Plata el romanticismo literario, suscitando una fecunda renovación, y formula la doctrina del liberalismo político, impregnado de altas preocupaciones sociales y pedagógicas.
En 1831 publica sus primeros versos en diarios porteños. En 1832 aparece anónimamente su poema Elvira. La indiferencia con que se le recibe contrasta con el desbordante entusiasmo y la cálida simpatía que suscitan después los Consuelos (1834) y sus Rimas (1837), donde inserta la Cautiva, su mejor obra en verso.
En 1837 se abre el Salón Literario en la librería de don Marco Sastre, el futuro educacionista y autor de Temple Argentino. En el Salón se leen trabajos, se diserta y discute. Echeverría es uno de sus grandes animadores.
Cuando Rosas clausura del Salón, Echeverría funda una sociedad secreta, la Asociación de Mayo, a la manera de la Joven Italia, de Mazzini. La Asociación tiene filiales en las provincias de Córdoba, Tucumán y San Juan. En sus filas militan la mayoría de los hombres que volvieron a organizar la República después de Caseros, incluyendo a Juan Bautista Alberdi quien a su debido tiempo enfrenta al Dogma Socialista de Echeverría (publicado en el Indicador, de Montevideo, en 1839 y reeditado en 1846) sus Bases y puntos de partida para la organización política de la República de Argentina (publicadas por primera vez en Chile en 1852).
Finalmente triunfan en los hechos las ideas de Alberdi, que son plasmadas en la Constitución Argentina de 1853, aunque muchos íntimamente sigan añorando los postulados románticos de Echeverría.
De su producción literaria en prosa cabe mencionar especialmente su espléndido cuento realista El matadero, el primero en su género escrito en el Plata, y su Manual de Enseñanza Moral para las escuelas primarias (1846).
Desde la adolescencia tiene que luchar contra la enfermedad. Sufre continuamente de los nervios y lo persigue su afección cardíaca. Su salud se agrava considerablemente en 1851. Una dolencia pulmonar lo lleva a la tumba en Montevideo el 19 de enero de dicho año. Las obras completas de Echeverría fueron compiladas por su entrañable amigo, don Juan María Gutiérrez, en Buenos Aires (1870-1874).