El payador

Lugones, Leopoldo

244 pages - in Spanish
Edición anotada

ISBN: 987-1136-17-X
Library of Congress Control Number: 0

Printed copy: U$ 22.60.-  add to cart
Evaluation copy: U$ 14.69.-  add to cart
Online access: U$ 9.99.-  add to cart

En «El Payador» (1916), Leopoldo Lugones reúne una serie de conferencias sobre Martín Fierro de José Hernández.

Al rescatan la obra y calificarla de «Cuento Homérico de la Cultura Argentina» Lugones instaló en la crítica una polémica que se prolongó por décadas.
Lamentablemente a esta polémica no fue ajeno el matiz que tomó su pensamiento político, que lo llevó a apoyar el militarismo de la década del treinta.

Su participación en la trama civil del golpe provocó el rechazo de muchos intelectuales, quienes lo consideraron el poeta del régimen, el poeta burocrático, el intelectual de la oligarquía. Sin embargo los jóvenes, entre los que se encontraba Jorge Luis Borges, acabarán reconociendo en él al gran escritor, sobre todo tras su muerte.

Lugones aún hoy genera controversias por su cambiante temperamento político. El tiempo, sin embargo, lo ha destacado como una figura central de la cultura argentina y como uno de sus más grandes escritores.
(1874-1938)
Escritor argentino, natural de la provincia de Córdoba, nacido en el seno de una familia de antiguo linaje.
A los diez años fué enviado a Córdoba con su abuela materna para proseguir sus estudios.
En 1892 la familia pierde su estancia y se traslada a Córdoba. Leopoldo volvió a vivir con sus padres y la crítica situación económica lo empujó a trabajar y tener que convertirse en autodidacta, siendo un personaje popular en Córdoba, capaz de ser contrapunto de los payadores del barrio, publicar versos controvertidos con el seudónimo Gil Paz, promover huelgas estudiantiles y alistarse voluntariamente para enfrentar a las fuerzas radicales sublevadas en Rosario

Definido tempranamente como anticlerical y librepensador, tuvo una muy variada actuación política, fundó el primer centro socialista de Córdoba –de hecho fue uno de los iniciadores del socialismo en Argentina– para luego plegarse al liberalismo, el conservadurismo y, finalmente, desde 1924, el fascismo.
Rubén Darío, su mejor amigo, lo tildó de “convencido conquistable”.

En 1896 Lugones se casó e instaló en Buenos Aires. Allí se unió al grupo socialista de escritores integrado por José Ingenieros, Roberto Payró, Ernesto de la Cárcova, Alberto Gerchunoff –autor de Los Gauchos Judíos– y Manuel Ugarte, y escribió en el periódico socialista “La Vanguardia”.

A poco de iniciar sus labores en el Ministerio de Instrucción Pública en 1903 es nombrado Inspector de Enseñanza Media, cargo desde donde concretó varias de las ideas plasmadas en su estudio sobre la “Reforma educacional”: cursos especiales en vacaciones, fundación del Instituto Nacional del Profesorado Secundario, creación de las cátedras de Educación Física y Dibujo, reglamentación para el ingreso de alumnos a la enseñanza secundaria. Más adelante fue comisionado en viaje a Europa para estudiar las novedades pedagógicas.

De vuelta a su país, dirigió el suplemento literario del períodico La Nación y fue bibliotecario del Consejo de Educación.Más tarde, en 1915 sería nombrado director de la Biblioteca Nacional de Maestros cargo que ejerció hasta su muerte.
En 1903 escribía en la “Tribuna”, órgano del roquismo, abandonó el ideario socialista y tomó una posicion democrática lo cual le ganó al distinguido auditorio del Ateneo y la expulsión del Partido Socialista por inconsecuente. A los 22 años comienza a escribir en La Nación, promovido por su amigo Rubén Darío. Por ese tiempo se mostró partidario del conservador Quintana, apoyándolo en su campaña presidencial.
Como corresponsal de La Nación, hizo varios viajes a Europa.

En 1906, Lugones hace su primer viaje tras el éxito de su primera reunión de poemas importantes Los crepúsculos del jardín.
Viaje que repetirá en 1911 después de Lunario sentimental.
Dos salidas al extranjero que tienen cierto paralelismo con los dos viajes adolescentes de Jorge Luis Borges.
Tanto en Borges como en Lugones el regreso a su país incrementa su interés por los temas nacionales: Borges al regresar publica Fervor de Buenos Aires , Lugones a su vez escribe varias conferencias sobre el Martín Fierro que constituirán su libro el Payador y publica otro sobre Sarmiento.

Con el tiempo Lugones realizó un nuevo cambio en su pensamiento político. En 1920 publica Mi beligerancia, un libro de panfletos doctrinarios donde deja atrás las ideas democráticas para mostrarse partidario del militarismo y cerca del incipiente nacionalismo ultra argentino, calcado del fascismo italiano y de los movimientos belicistas europeos.

Pero la política no es su única pasión, Lugones se sigue interesando por la ciencia y de este interés surge su libro El tamaño del espacio (1921) que versa sobre la física moderna, influencia de estos estudios los veremos también en muchos de sus cuentos fantásticos que merodean la ciencia ficción. Escribe también como un simbolista tardío las páginas de Las horas doradas (1922).
Pero el gran escándalo tendrá lugar un día de julio de 1923, cuando Lugones pronunciara una incendiaria conferencia en el teatro Coliseo de Buenos Aires titulada “Ante la doble amenaza”.
La virulencia de sus palabras y el tono exaltado de sus ideas provocarán la repulsa de las fuerzas democráticas que comienzan a verle como un peligro. Los diarios más progresistas lo presentan como un nacionalista que copia los peores modelos extranjeros. El líder socialista Alfredo Palacios lo llama chauvinista.
Pese a ello sus actividades no decrecen, y mientras escribe verso, prosa o se dedica a los estudios helénicos, prosigue su campaña a favor de una dictadura derechista que llegará en 1930 con el golpe militar del general Uriburu, que acaba con el gobierno constitucional del viejo caudillo radical Hipólito Yrigoyen.
Su papel en la trama civil del golpe le trajo el rechazo de muchos intelectuales, muchos de los cuales habían sido sus amigos de juventud.
Incluso el círculo de los escritores más jovenes, entre los que se encontraba Borges, tambien lo atacaba con dureza. Era el poeta del régimen, el poeta burocrático, el intelectual de la oligarquía. Sin embargo todos acabarán reconociendo en él al gran escritor, sobre todo tras su muerte.

Se suicidó en la localidad de El Tigre, cerca de Buenos Aires en 1938, un año después de la muerte de Horacio Quiroga.


Obra
Como poeta, se inicia en 1897 con Las montañas del oro, con versos medidos y libres, y prosa poética, en plena eclosión del modernismo.
La atmósfera decadente se prolonga en Los crepúsculos del jardín (1905) y Lunario sentimental (1909), siempre bajo la influencia de Rubén Darío.
Su registro poético cambia luego con las Odas seculares (1910), exaltación de las riquezas argentinas inspirada en Virgilio.
Su poesía se vuelve intimista y cotidiana en El libro fiel (1912), El libro de los paisajes (1917) y Las horas doradas (1922).
Su última manera es la poesía narrativa: Poemas solariegos (1927) y el póstumo Romances del Río Seco.

Como cuentista escribió Las fuerzas extrañas (1906) y Cuentos fatales (1926), que desarrollan la literatura fantástica que se liga con Horacio Quiroga y que inicia la fecunda tradición en el Río de la Plata, en la que se inscribirán escritores como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Julio Cortázar.
El relato histórico sobre la guerra de la independencia anima La guerra gaucha y las meditaciones esotéricas de teosofía, una olvidable novela, El ángel de la sombra (1926).

Como ensayista e historiador escribió El imperio jesuítico (1904), Historia de Sarmiento (1911) y El payador (1916).
Lugones tradujo partes de La Ilíada de Homero y estudió aspectos de la Grecia clásica en Las limaduras de Hefaistos y las dos series de Estudios helénicos.
La evolución de su pensamiento político puede seguirse en libros como Mi beligerancia, La patria fuerte y La grande Argentina.