En la ardiente oscuridad

Buero Vallejo, Antonio

112 pages - in Spanish


ISBN: 987-1136-16-1
Library of Congress Control Number: 0

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A NOTE FROM THE AUTHOR *
In the Burning Darkness aims to set down within a realistic framework, so necessary to the theatre, a nucleus of problems and passions involving man in general, and not blind people in particular, of whose reactions or educational training I did not aspire to offer a faithful picture.
The physical blindness of my characters is only a motive or pretext for presenting «blindnesses» and limitations in which we all share «the blind included, but as human beings, not merely as blind people.
According, the play may be said rather to sketch the tragedy of man and his destiny, a problem which again is acquiring legitimacy and urgency for the serious theatre of our times and in connection with which we dramatists shall never tire of repeating the paradoxical but necessary warning, that the positiveness and optimism of the tragic sense in the theatre must not be confused with the negative, destructive character of sheer pessimism.
Two aspects, among others, I would venture to set down as intentionally dominant within the plan of my work. One of them is that the social relationship, sometimes free, sometimes forced which is established between a strong individuality whose reasoning and frustration conflict with the reasoning and passion of the community in which we live. The other involves the tension of the visionary, the yearning fot «light» and the believe in it which occasionally distinguishes in our world, people of genuine religious temperatment facing the smug material interests of the majority. The pain of this tension occasionally causes the unbeliever someone who actually is not. I obviously mean by this that both John and his apparent enemy and secret disciple, Carl, when the latter repeats as his own the former's words, are far from being supporters of the most sceptical and negative positions within the institution where they live.
But these intentions and symbolisms are not actually assential in a play «at least they are not, as far as most spectators are concerned. Audiences generally expect to find in the theatre genuine life and passion. And genuine life and passion, above all else, are what I wished to offer in this play. But the author never can be sure where he succeeded or erred because his work is constantly exposed to new and diverse examinations. It is now up to the Santa Barbara public to judge it, while he waits for the verdict on the other side of the Atlantic. The play is no longer his. It crossed the ocean, and perhaps he is hoping, as he thinks of California, that his modest words telling of sorrow, be not misunderstood or ill-received, since they are a message sent from the one to the other land of oranges. With is goes my cordial greeting to all those who have come to see the play on these my first spiritual visit, which I hope will be repeated, to the great country where Liberty has its statue.
*(December 4, 1952 - Santa Barbara College, University of California, published in the play programme)
Translation: Samuel Wofsy
Adaptation: Theodore Hatlen
Antonio Buero Vallejo - 1916 - 2000
Dramaturgo Español nacido en Guadalajara.


website de Antonio Buero Vallejo


Aficionado a la lectura desde muy pequeño gracias a la completa biblioteca que poseía su padre –capitán del Ejército y profesor de Cálculo en la Academia Militar de Ingenieros– tuvo acceso a textos literarios y dramáticos, fue al tiempo aficionado a la música y a la pintura y el dibujo.
De la mano paterna acude al teatro y, hacia los nueve años, en su teatrito de juguete dirige «ingenuas representaciones» en las que es también un entusiasmado actor.
Tras el Bachillerato en Guadalajara entre los años 1926 y 1933 se inclina por la Filosofía, la Ciencia y la Política.
En 1932 recibe el primer premio de un concurso literario para alumnos de Segunda Enseñanza y de Magisterio de Guadalajara por la narración El único hombre (inédito hasta 2001).
En 1934 ingresa en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, aunque sus lecturas y asistencia al teatro son continuas.

Sin militar en ningún partido su sensibilidad política lo aproximo al marxismo e intenta alistarse como voluntario al comenzar la Guerra Civil con fuerte oposición de su familia. El 7 de diciembre de 1936 su padre es detenido y fusilado.
En 1937 incorporado a un batallón de infantería colabora en murales con escritos y dibujos, así como en La Voz de la Sanidad, y otras actividades culturales. En Benicasim conoce a Miguel Hernández.
El fin la guerra lo encuentra en la Jefatura de Sanidad de Valencia, donde es recluido unos días en la plaza de toros y durante un mes en el campo de concentración de Soneja (Castellón). Autorizado a volver a su lugar de residencia con la orden de presentación ante las autoridades (que jamás acata) comienza a trabajar en la reorganización del Partido Comunista, al cual se había afiliado durante la contienda aunque de cuya militancia se fuera alejando años después.

Detenido en 1939 y condenado a muerte en juicio sumarísimo, junto a otros compañeros, por «adhesión a la rebelión», su ejecución se mantiene pendiente durante ocho meses antes de ser conmutada la sentencia por una pena de treinta años de reclusión.
En prisión escribe acerca de la pintura, y realiza el famoso retrato de Miguel Hernández y de muchos otros compañeros.

Puesto en libertad condicional durante marzo de 1946, es desterrado de Madrid, por lo que fija su residencia en Carabanchel Bajo, aunque pasa la mayor parte del día en la capital.
Se asocia al Ateneo y publica dibujos en revistas, pero comienza a verter a través de la narrativa y del teatro los pensamientos de su último año de cárcel. El tema de la ceguera, que siempre le había interesado, se convierte en el centro argumental de su primer drama, En la ardiente oscuridad, redactado en agosto de 1946. Escribe Historia despiadada y Otro juicio de Salomón en 1948.

Entre 1947 y 1948 escribe Historia de una escalera. Desde su estreno la obra tuvo una excelente crítica y éxito de público, al punto de desplazar la acostumbrada puesta en escena de Don Juan Tenorio en noviembre.
De 1948 es Las palabras en la arena, única pieza de su producción desarrollada en un acto, ganadora del primer concurso íntimo, de los tres que se convocaron, en la tertulia del Café Lisboa. También ganó el premio de narración con Diana.
A partir de ese momento publica y estrena obras en varios teatros de Madrid, e Historia de una escalera, es llevada al cine por Ignacio F. Iquino.
En la década de los 50 lanza La tejedora de sueños, La señal que se espera, Casi un cuento de hadas, Madrugada, Irene, o el tesoro, Hoy es fiesta y su primer drama histórico, Un soñador para un pueblo.
Historia de una escalera, es representada en marzo de 1950 en la Ciudad de México y En la ardiente oscuridad en diciembre de 1952 en Santa Bárbara, California.

Enfrentado por la censura, la Dirección General de Cinematografía y Teatro prohíbe el estreno de Aventura en lo gris en 1954 y también la representación de El puente, de Carlos Gorostiza, cuya versión había realizado Buero.
Una extraña armonía tampoco llega a estrenarse (ni se publicó hasta su Obra Completa).

En 1959, Daniel Tinayre dirige en Argentina una película basada en En la ardiente oscuridad, con ese mismo título pero modificó el final del drama, cambiando su sentido, por lo que Buero sólo permitió su distribución en España, y en 1962, con un título distinto: Luz en la sombra.
En los años sesenta, consigue estrenar algunos títulos (aunque con bastantes problemas con la censura): El concierto de San Ovidio, Aventura en lo gris, El tragaluz, y las versiones que realiza de Hamlet, príncipe de Dinamarca, de Shakespeare y Madre Coraje y sus hijos, de Bertolt Brecht.
En diciembre de 1960 se estrena Las Meninas, con dirección de José Tamayo, y obtiene el mayor éxito de público logrado hasta entonces.
De esos años es la polémica del posibilismo-imposibilismo con Alfonso Sastre en las páginas de Primer Acto, y la publicación de «Un poema y un recuerdo», temprano artículo sobre Miguel Hernández en el que rememoraba su convivencia y ofrecía un poema de Miguel en aquella etapa.

En 1963 se le propone su incorporación al Consejo Superior de Teatro, que Buero rechaza. También firma, junto otros cien intelectuales encabezados por Bergamín, una carta dirigida al ministro de Información y Turismo solicitando explicaciones sobre el trato dado por la policía a algunos mineros asturianos. El Ministerio publica la carta en la prensa con una respuesta, y aunque no se adoptan medidas públicas contra los firmantes, hay una condena al silencio y Buero no podrá estrenar hasta 1967 (a pesar del interés de algunos empresarios) La doble historia del doctor Valmy (escrita en 1964), que permaneció sin representarse en España hasta 1976, ya pasada la dictadura.
Por razones económicas viaja a Estados Unidos. Durante dos meses de 1966 visita una quincena de universidades y da charlas acerca de su teatro, así como conferencias sobre diferentes temas: «Valle-Inclán y el punto de vista del dramaturgo», «¿Cómo era Velázquez?», «Esencia del problema trágico», «El problema de la esperanza trágica« y «El teatro español después de la guerra civil».

En 1967 estrena El tragaluz, considerado por la crítica como una de las cumbres de la producción de su autor y recibido por el público con entusiasmo (tuvo quinientas diecisiete representaciones).
En 1969 escribe El sueño de la razón, y desde que en junio se terminó el texto, se solicitó en varias ocasiones la aprobación de la censura, sin obtenerla; coincidiendo con un cambio ministerial, ésta se autorizó en octubre sin modificaciones.
Invitado a un simposio acerca de su obra y del teatro español en la Universidad de North Carolina en Chapel Hill, participa con la ponencia «Las modernas corrientes escénicas vistas por un autor español». también viaja a Las Palmas de Gran Canaria para asistir al XXVII Congreso Mundial de Autores, en el que interviene con la conferencia, después publicada, «Problemas del teatro actual».
Nombrado miembro de The Hispanic Society of America, a propuesta de Vicente Aleixandre, Emilio García Gómez y Pedro Laín Entralgo, en 1971 es elegido miembro de número de la Real Academia Española. El 21 de mayo de 1972 lee su discurso de ingreso «García Lorca ante el esperpento», con contestación de Pedro Laín Entralgo.
En 1974 estrena La Fundación y La detonación en 1977.
En un homenaje a Miguel Hernández, organizado por estudiantes de la Universidad de Madrid en 1976, reproduce sobre una pared su dibujo del poeta de Orihuela.

Durante los primeros años de la democracia aumentan los ataques en su contra (incluso recibe amenazas anónimas) y participa de la fundación de la Unión de Ex Combatientes de la Guerra de España y de la Asociación de Ex Presos y Represaliados de la Guerra Civil.
El reconocimiento internacional es constante: participa en Caracas en la IV Sesión Mundial del Teatro de las Naciones; se le hace un homenaje en una sesión extraordinaria de la Modern Language Association, en Nueva York; el Congreso de la Asociación Alemana de Hispanistas, en Tubinga, se dedica al teatro español del siglo XX y en especial a la obra dramática de Antonio Buero Vallejo, quien fue su invitado de honor y pronunció la conferencia «De mi teatro», publicada ese mismo año; pronuncia diversas conferencias en las Universidades de Friburgo, Neuchâtel y Ginebra; viaja a la URSS, invitado al Congreso de la Unión de Escritores; fue conferenciante en el PEN Club de Oslo, con ocasión de un estreno suyo en esa ciudad.
De estos primeros años son los estrenos de: Jueces en la noche, Caimán y Diálogo secreto, así como su versión de El pato silvestre, de Ibsen (en 1982).

En 1984 es presentado el volumen Estudios sobre Buero Vallejo, editado por la Universidad de Murcia.
En 1986 en el Teatro Español de Madrid se celebra el Seminario Internacional « El concierto de San Ovidio y el Teatro de Buero Vallejo» y la «Exposición Antonio Buero Vallejo».
En junio de este año muere en accidente de tráfico su hijo menor, el actor Enrique Buero Rodríguez, a cuya memoria está dedicada Lázaro en el laberinto. El día del estreno se le concede el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, por primera vez otorgado a un dramaturgo. El premio se le entrega al año siguiente y el discurso de Buero aparece en el volumen conmemorativo editado por el Ministerio de Cultura y la Editorial Anthropos.

En 1987 tiene lugar en Murcia el Simposio «Buero Vallejo (Cuarenta años de teatro)», con la participación del autor y diversos estudiosos de su teatro y directores de sus obras. En él se presentó el número extraordinario de la revista Anthropos dedicado a Buero (La tragedia, transparencia y cristal de la palabra). Las ponencias y coloquios del simposio quedaron recogidos en el libro del mismo título publicado en el año siguiente.
En 1989 el III Congreso de Literatura Española Contemporánea en la Universidad de Málaga tiene como tema «El Teatro de Buero Vallejo. Texto y espectáculo», con asistencia del autor; las ponencias, comunicaciones y coloquios se editan en 1990 en un volumen así titulado. También la I Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos, celebrada en Alicante, en 1993, se dedica a la obra de este autor, así como diversos cursos de verano de la Universidad Complutense.

En 1993 publica su Libro de estampas, donde se recogen abundantes muestras de su «vocación pictórica», con textos inéditos del autor. El volumen, al cuidado de Mariano de Paco se presenta en Murcia con asistencia del dramaturgo. En 1994 la editorial Espasa Calpe publica su Obra completa en la edición crítica de Luis Iglesias Feijoo y Mariano de Paco.
En 1996 recibe el Premio Nacional de las Letras Españolas , otorgado por primera vez a un autor teatral, hecho que ya se había dado cuando recibió el Premio Cervantes.
En 1997 concluye su última obra, Misión al pueblo desierto, que se estrena en Madrid el 8 de octubre de 1999.

Fallece 29 de abril de 2000, a los 83 años.
Su capilla ardiente se instaló en el Teatro María Guerrero, por donde pasaron más de seis mil personas, desde las autoridades hasta el pueblo llano, para rendirle un último homenaje.


website de Antonio Buero Vallejo